Con el debate sobre los límites de velocidad en la calle, vuelvo sobre el tema de los 110 kmh, pero en el aspecto de la seguridad más que de la energía. Como sabréis Holanda acaba de elevar su límite en autopistas a 140, coincidiendo con el límite vigente en Italia y superando al de Francia (130 kmh) ligeramente. Y digo ligeramente en términos relativos puesto que es apenas un 8% superior.
Tenemos voces que afirman con ligereza que cada kmh incrementa el riesgo de accidente un 3%, sin determinar a partir de qué velocidad como referencia. Si partimos de 0, a 33 kmh la probabilidad es del 99%, si partimos de 120km a 153kmh es del 99% y todos sabemos que esto no es cierto, pero como siempre las estadísticas se utilizan al antojo de quien las interpreta. Lo único que es evidente es que a 153 kmh las consecuencias poco tienen que ver con las que puede tener un siniestro a 33kmh.
Por otro lado tenemos a la DGT que se aferra al riesgo de equiparar nuestro límite con el de Francia, ni si quiera el de Italia y Holanda, a la par que "copia" la estrategia gala en cuanto a medidas de control y seguridad vial. No tiene mucho sentido copiar todo menos una cosa, pero aquí somos así. Hace tiempo se habló de adecuar los límites genéricos a las condiciones de la vía, su construcción, su calidad, su trazado de forma que pudiera haber tramos limitados a más velocidad que otros. Pero nada se ha hecho y se sigue apelando al riesgo cuando en esos tramos es sabido que la velocidad media es superior al límite sin haberse registrado por ello una siniestralidad superior a la de cualquier otro lugar. Y hablando de eso, se me viene a la mente la AP-36, posiblemente la autovía más rápida de España, donde no se han registrado accidentes graves en los años que lleva en funcionamiento. Es cierto que la densidad de tráfico en ella no es elevada y que es un factor más a tener en cuenta para valorar el riesgo que conlleva circular a cierta velocidad.
Y por último está la voz de los conductores, y hay de todo, hay quienes opinan que se podría circular perfectamente a 140 kmh o más en muchos tramos sin comprometer de forma sustancial la seguridad, idea que comparto, y por otro lado hay quienes consideran que los límites actuales ya están bien sin pararse a pensar demasiado en su origen, razón de ser o fundamento técnico. Para los que no lo sepan todavía, los límites vigentes se establecieron hace casi 40 años a causa de la crisis del petróleo que acaeció en los años 70. Hasta entonces, era habitual ver anuncios como este en la prensa.
¿Os imagináis un SEAT 850 a más de 140kmh? Pues necesitaba casi el doble de metros para detenerse que un coche moderno, por no hablar de la inestabilidad de frenada que comentan las pruebas de la época. Es evidente que los coches han evolucionado muchísimo desde entonces, y no os cuento las carreteras. Los que no habíamos nacido no nos podemos imaginar como eran las carreteras hace 40 años porque autovías había dos o tres en todo el país. Pues tras toda esa evolución, los límites son los mismos.
Algunos pensarán que la reducción de fallecidos en nuestras carreteras sólo se ha logrado mediante el férreo control de la velocidad que se viene aplicando desde que el PSOE llegó al Gobierno, pero en estos últimos 7 años han pasado varias cosas que han incidido de manera más significativa que los radares en la reducción de los muertos (que no de los accidentes) La tendencia estable que venía teniendo la gráfica de fallecidos antes de la "era radar" se convirtió en descendente cuando la renovación del parque automovilístico alcanzó el 40%. Hoy es cercano al 80%.
Si os fijáis veréis muy pocos coches matriculados antes del año 1998 (cuando se hicieron obligatorios el ABS y los airbags) El ABS ha evitado muchos accidentes y ha minimizado las consecuencias de muchos más. Y qué decir de los airbags. Otro dato importante ha sido la inclusión de cinturones en las plazas traseras y su obligatoriedad. En el año 2008 la mitad de fallecidos no lo llevaban puesto. Otro factor importante que, se puede dar por hecho, ha salvado numerosas vidas. Los controles electrónicos de tracción y estabilidad también han aportado su granito de arena a la hora de evitar numerosos accidentes que en otro vehículo desprovisto de estos sistemas se hubieran producido. Y por último y no menos importantes, todas las medidas de seguridad pasiva que contribuyen a que desde hace unos 10 años los vehículos alcancen las 4 y 5 estrellas EuroNCAP.
Según los datos que maneja la DGT el número global de siniestros en nuestras carreteras no ha descendido, incluso se ha visto aumentado año tras año, pero las consecuencias han venido siendo más leves. En gran medida es mérito de los coches que han protegido mucho mejor a sus ocupantes. No es gratuito afirmar que en coches de otras épocas muchos no lo hubieran contado. Sin embargo las autoridades se han afanado en achacar esta reducción exclusivamente a su gestión y a la "supuesta" reducción de la velocidad media. Y digo supuesta porque en 7 años la velocidad media en autovías se había reducido unos 6 kmh. Un 18% en probabilidad de accidentes según las estadísticas que manejan algunos. Pero como hemos dicho los siniestros han aumentado, así que no parece que la estadística esté bien calculada.
Además, según los propios datos de la DGT sólo un 13% de los siniestros se producen en autovías o autopistas. Casualmente donde más rápido se circula pero también donde más seguro es conducir dadas sus características. El resto se reparten casi a partes iguales entre carreteras convencionales y vías urbanas. Curioso es lo de las vías urbanas, donde muere más gente que en las autovías. Hay que tener en cuenta que se consideran urbanas muchas circunvalaciones de ciudades como la M-30 de Madrid, las rondas de Barcelona, que suelen estar limitadas entre 70 y 90 kmh y que soportan grandes densidades de tráfico. Densidades que seguramente sean responsables. en parte, de su alto índice de siniestralidad.
Y no quiero dejar de lado otro factor importante, quizás el que más, pero el que parece que la gente no quiere ver. Y es que no todo el mundo está verdaderamente capacitado para conducir. Y los que lo están, hay una gran cantidad que no lo hacen bien, aunque crean que sí. Y no me refiero a hacer alguna vez algo mal. Yo soy el primero que alguna vez hace algo mal, pero soy consciente de que lo estoy haciendo mal. Hay gente que realmente cree que lo está haciendo bien, simplemente porque no le han enseñado o porque no prestó atención cuando le enseñaban.
A diario veo gente circular indebidamente por el carril izquierdo, cambiarse de carril porque parece que dar el intermitente es "factor suficiente" cuando siempre hay que esperar a que no venga nadie por el carril que vamos a ocupar... todas esas cosas que ya se comentaron en el artículo ¡Luces por favor!
En los cursos de conducción que imparten diversas organizaciones y escuelas los instructores hacen especial hincapié en un hecho muy peculiar, algo que hasta que me lo dijeron no me podía imaginar: La gente simplemente no sabe frenar, no pisan el freno a fondo, y terminan chocando sin saber que podían haberlo evitado. Fue curioso en uno de esos cursos cuando nos preguntaron cuántos de nosotros habíamos sentido en el pedal el temblor producido por el ABS. Sólo la mitad levantamos la mano... y cuando preguntaron cuántos habíamos tenido que hacer alguna frenada de emergencia alguna vez, todos la levantamos. Es imposible que no salte el ABS si frenamos a fondo de verdad para evitar una colisión, da igual si es en seco o en mojado... en algún momento las ruedas se bloquean y el ABS actúa para evitarlo.
Al final llegamos a una conclusión muy clara para mi, y es que la velocidad no deja de ser segura por si sola. Deja de ser segura cuando aparecen otras condiciones que la hacen insegura como las condiciones de la vía, la densidad del tráfico, las aptitudes del conductor, el estado del vehículo... en definitiva un montón de factores que en sí mismos implican peligro y que se agravan cuando aumenta la velocidad. La velocidad en sí misma no es insegura, pero incrementa el peligro de los demás factores confluyentes, y cualquiera de ellos puede ser el desencadentante. Y una vez producido el accidente, la velocidad sólo es un agravante de los daños. Es el conductor el que debe de estar preparado para evaluar el riesgo que supone ir a una velocidad en función de los factores que hemos enumerado y adecuarla para que el riesgo sea mínimo, dentro de que siempre existirá desde el momento en que emprendemos la marcha al volante. No hay velocidad segura ni insegura, es una falacia de la que algunos querrán convenceros. Otros quizás, a lo peor, ya estéis convencidos, pero no estáis perdidos, un buen curso de perfeccionamiento y se os quitarán los prejuicios. El mayor valor de esos cursos para mi es que te enseñan a no empeorar las cosas ante cualquier situación de emergencia al volante, y sobre todo a minimizar el riesgo de provocar (no de sufrir) un accidente.
